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Edipo oculto en todos lados

viernes, 31 de julio de 2009

Con mis amigas decidimos ver la película Z32 el sábado 16 de mayo. En mi vida constantemente yo vi los conflictos que tenía Israel con el resto del mundo, su historia, su origen, pero nunca había visto una película del conflicto árabe-israelí en forma de documental y que mostrara lo que pueden llegar a sentir los judíos cuando hacen la Tzabá (servicio militar).

Cuando empecé a ver la película me costó meterme en ella, porque me distraía ver la pantalla y observar que los personajes tenían sus caras borrosas y que después cuando filmaban la película no tenían las máscaras puestas, pero que cuando fue editada les ponían máscaras artificiales. Me costaba pensar por qué las utilizaban, pero una vez que empezaron a contar su historia empecé a entender el porqué de las mascaras.
El protagonista de la película utiliza la máscara porque tiene miedo de que los familiares a los que les quitó un integrante de la familia, lo reconozcan y lo quieran matar. Al protagonista experimenta una peripecia porque pasa de ser un hombre pulcro, ya que no había cometido nada que iba encontra de sus principios, que luego de matar, interiormente tiene un sentimiento de desdicha, que representaría la angustia, el estado de no saber si lo que hizo fue correcto o no. Él sabía que estaba mal matar, aunque lo había hecho por un acto de defender la patria, pero en lo que se equivoca es en el sentimiento de felicidad, de adrenalina que sintió cuando mató. En cuanto a estos sentimientos que él siente, se lo puede comparar con la hybris porque el protagonista no puede ver el lado de la verdad, tiene una falta de equilibrio, porque según el sentido común y los principios que creo que todos tenemos, el joven sufre una falta de racionalidad al sentir todas esas emociones que expliqué anteriormente que hacen que tenga "una sonrisa en la cara y sienta cosquillas en la panza" al momento de un crimen. Pero luego el protagonista pasa por el proceso de anagnórisis y pathos porque confiesa que él siente que lo que hizo está mal. Por eso que él constantemente le pregunta a su novia si está enojada con él, porque siente un estado de inseguridad, de la cual necesita salir con la ayuda de su novia. Ella, al no avalar lo que él hizo diciéndole que lo que hizo está bien, o al no decirle que está mal, no lo ayuda a salir del estado de locura.

Al protagonista se lo puede comparar con Creonte ya que ambos mataron por el bien de la nación. Creonte manda a matar a la hija de Edipo, novia de su hijo, ya que había infringido la ley, al enterrar a su hermano. El joven mata a muy pocos palestinos por un bien nacional, porque los palestinos estaban en guerra con Israel. Igualmente después de ver lo que hicieron, analizo esta actitud como hamartía porque el primer error trágico trajo consecuencias desgraciadísimas: el hijo de Creonte se mató y al protagonista lo que le ocurre es que su novia se enoja con él, no sabe si vive con un asesino.

Con respecto al joven, mientras veía la película pasé por el proceso de catarsis porque al principio yo sentía lastima, sufría de alguna manera siempre con la mirada de espectadora, pero an fin logré meterme en el personaje y me ponía mal el hecho de que el sufría cuando su novia no reaccionaba frente a lo ocurrido, pero luego sentí al igual que el protagonista un alivio cuando ella le dijo que no estaba enojada. Yo creo que como a mí también me costó entender al joven en el sentido de no sentir dolor de matar creo que la novia sintió lo mismo que yo. En cambio, con Creonte no pude pasar por el proceso de catarsis porque no puedo entender que una persona por querer que se lo respete, y por querer hacer notar al pueblo que él era la maxima autoridad y que si lo que el decía no se cumplía, mataba a cualquiera. A mí Creonte lo único que me generó fue incomprensión, actualmente sigo sin entender por qué si la hija de Edipo que quería enterrar a su hermano, Creonte no lo permitió. Me parece que el hijo de él, de alguna manera fue el único que logró hacer sentir a Creonte dolor y arrepentimiento frente a la decisión que tomó.

Luego se puede comparar al protagonista con Edipo porque ambos se dan cuenta de que estaba mal lo que habían hecho, y estos comparan lo que hicieron con un error que fue provocado por su corazón. Con Edipo al igual que con el joven sí pase por el estado de catarsis porque es entendible que él se quiera matar por haber tenido hijos con su mamá. Realmente la historia de él me atrajo, y me permitió meterme en el personaje ya que viví sentimientos similares a los que sintió el personaje en ese momento.

Por otro lado está la antagonista que es la novia del joven. Ella en un principio no quería hablar en el video y no entedía la causa de este. Pero luego cuando el joven deja la cámara filmando y él se sienta al lado de ella, de alguna manera la antagonista se empieza a poner “cómoda” y empieza a hablar expresando sus sentimientos. Lo que ella constantemente decía era que no sabía si estaba viviendo con un asesino o con una persona que había defendido los derechos de un país. Como al protagonista le importaba mucho lo que pensaba ella, entonces lo que ocurría era que el protagonista contaba por partes lo que él hizo pero hacía entremedio una pausa para que su novia contase la historia desde su punto de vista. Esto permitía al espectador reconsiderar lo que el muchacho decía, porque la novia contaba los hechos con sus palabras y con la mirada que tendría cualquier persona que escuche estos hechos.

Por otro lado, en la película hay un grupo de gente que cantaba cuando el joven y la muchacha hablaban. Lo que este grupo hacía era ir narrando de otra manera lo que estaba pasando. Yo comparo a este con el coro porque en las dos tragedias que leímos, el coro iba relatando lo sucedido. Entre estos dos encuentro un elemento compartido que es la doxa porque aportaban el sentido común a la historia e iban uniendo ideas. De alguna forma ambos iban haciendo de lo que ocurría una historia iban ilando los hechos.

sentimientos encontrados

jueves, 16 de julio de 2009

Z32 en comparación con Edipo rey y Antígona

No me había gustado, fue una sensación pasajera, fue porque necesitaba analizarla. Hablo de la película Z32 que me terminó sorprendiendo. Me encanta el cine, y a lo largo de los años aprendí que si una película me deja pensando después de haberla visto es que algo me llegó, algo está bien hecho o simplemente me llamó la atención. Fue el caso de éste documental, algo me llegó, algo está bien hecho o simplemente me llamó la atención.
La película trata de un joven israelí que pasa por la atzabà, el ejército israelí, y cómo eso repercute fuertemente en su vida. Primero el protagonista siente plenitud, está orgulloso de matar, parecido al héroe trágico. Siente el deber de ser un salvador, es una persona noble que siempre mantuvo sus buenas intenciones, pero pensó que estaba haciendo lo correcto y se terminó equivocando. No estaba loco, simplemente no razonó. Lo mismo pasa con Edipo y Croente: quieren tomar el camino de la verdad pero se terminan hundiendo es su propio pozo.
Son héroes nacionales, luchan por defender su nación.

El israelí, arrepentido de haberse alegrado de asesinar, le pide una y otra vez a su novia, quien se opone a la sensación que su novio sintió, que le cuente la historia que él vivió, pero desde su punto de vista. El chico parece haber cambiado de opinión, se muestra decepcionado de sí mismo, pero el error principal ya está hecho. La tristeza, las peleas con la novia, y otros, son solo actos desencadenados por la primera acción. Al igual que lo que sucede con Edipo y Creonte, su error principal ya está hecho y es irreversible, los otros son actos desencadenados para mantener su postura. Por ejemplo, el error de Creonte es quitar al hermano de Antígona el derecho a ser enterrado con honor, después su orgullo no lo deja pensar, y los errores salen a la luz uno atrás de otro. Igualmente cuando escuché al protagonista de la película de Mograbi se me pasó por la cabeza que nunca podremos saber lo que haría o sentiría si se volviera a encontrar en la misma situación. Es más fácil pedir perdón una vez que el error ya está hecho.

Se puede apreciar también lo llamado pathos, el dolor y sufrimiento que siente el héroe trágico (en este caso el protagonista) al arrepentirse. El mismo tipo de dolor que probablemente sintió Edipo al reconocer que él era el asesino de Layo, su padre.

El joven israelí de la películ ade Mograbi pasa de la dicha a la desdicha. Al principio se siente orgulloso de matar, pero ese sentimiento termina en horror. Hasta tiene la necesidad de contarlo para liberarse. Ocurre lo llamado peripecia, que en Edipo rey aparece cuando Edipo comienza reinando, y termina expulsado.

Vale remarcar, que, paralela a la historia de la confesión del joven, en el film aparecen escenas del director, Avi Mograbi narrando su propia historia, la de la filmación. Estas escenas representarían al coro de la tragedia griega. El coro se encarga de hacer un resumen de las acciones, no hace avanzar la historia pero sí se mete en ella. Dialogo con los personajes y opina. Es un personaje colectivo que narra la historia en forma de cántico. Avi Mograbi participa de la historia y en algunas escenas se lo ve dialogando con el protagonista. Se los ve juntos al principio, cuando están diciendo cómo va a ser la película, y luego cuando se encuentran en la base militar. El coro en Edipo rey y Antígona cumple la misma función: no hace avanzar la historia pero participa en ella.

Lo que me paso con el documental fue que al principio no entendía nada, pero después de a poco se fueron acomodando las ideas. Por más que las acciones del israelí no hayan sido buenas, el espectador siente alivio al entender la historia. Es una comprensión liberadora llamada catarsis. En Edipo rey uno siente alivio al comprender que Edipo se entera de que es hijo de su esposa, por más que no sea un final feliz, la sensación de alivio predomina luego de haberse sentido identificado durante el relato. En Antígona sentís alivio cuando ella se mata, sentís que está todo en su lugar.

Apenas termine de ver la película no tuve ese alivio esperado. Pero sí lo tuve cuando llegué a la escuela y analicé la película, cuando sentí que la había entendido. No fue algo instantáneo.
Creo que esa comprensión liberadora, característica de la tragedia griega es también una característica de la vida cotidiana. Muchas veces no entendemos las cosas en el preciso momento que las hacemos, sino después cuando comprendemos por que lo hicimos y damos cuenta de que por más que no haya sido la mejor solución, cada cosa está donde tiene que estar.

COMO SI EL TIEMPO NO TRANSCURRIERA*

lunes, 13 de julio de 2009


Dos eran las propuestas para hacer el trabajo práctico de final de trimestre: la película Z32 de Avi Mogravi o la cobertura periodística del conflicto campo-Gobierno durante el 2008. Los del fondo a la derecha junto con los que se arrinconan al lado de la ventana con tal de conseguir un poco de aire en la agobiante mañana, no dudan ni un instante en elegir la segunda opción. Por el contrario, algunos pocos otros como yo optamos sin titubear ni un segundo por hacer el escrito sobre la película. Me encanta el cine y me parecía interesante el tema que trataba el film. En el colegio nunca profundizamos acerca del conflicto árabe-israelí actual, sino que más bien aprendemos sobre el judaísmo y su historia. Me parecía, entonces, una buena oportunidad para averiguar más a fondo acerca de dicha problemática.

Era sábado a la noche cuando caminábamos hacia la salida del cine mientras comentábamos la película, intercambiábamos opiniones acerca de su novedoso formato y el uso de las máscaras cuando escuchamos a una madre explicarle a su pequeña hija que las máscaras las utilizaban para ocultarse porque tenían miedo de que familiares de las víctimas los reconocieran y quisieran matarlos. Sorprendidas estábamos por la edad de la pequeña. Unos días más tarde nos encontrábamos en la clase de lengua debatiendo nuevamente pero esta vez con la intervención también de Vero, nuestra profesora. Y ahora sin más, paso a narrar las conclusiones a las que llegué.

El protagonista es un joven israelí que participó de la Tzavá y la antagonista es su novia quien cuestiona y critica la actitud que tuvo su pareja en un episodio concreto, tema del film. Le pide que piense en la vida que tenían los palestinos que fueron sus víctimas, en el vacío que dejaron para sus seres queridos. Ella lo considera una especie de asesino, por eso odia hablar del tema. Sin embargo a él le importa mucho su opinión ya que constantemente le pregunta si está enojada y le pide que cuente la historia desde su punto de vista.



Al igual que en la estructura externa de la tragedia griega, en el film hay una alternancia entre la acción de los personajes individuales (el protagonista y su novia) y la reflexión del coro como personaje colectivo en el que Avi Mogravi es el director del film rodeado progresivamente de cada vez más músicos que lo acompañan en su autoreflexión. A través del canto narra los sentimientos y actitudes de los personajes, conmoviéndose ante sus desgracias. Hay diálogo entre este corifeo que es el propio Mogravi y los "personajes" (que son personas), lo cual se puede ver reflejado al comienzo cuando conversa Avi con el protagonista acerca de cómo será el film y en segunda instancia, mientras se dirige junto a él y durante toda la recorrida por el lugar del crimen.
A diferencia del coro en las obras teatrales leídas (Edipo Rey y Antígona), en este caso, el Coro-Mogravi toma una postura desde la ciudadanía más que desde la religión. Expresa un pensamiento laico. Se puede pensar que el coro es la explicación que quiere transmitir el autor al espectador.

Por otra parte me parece fundamental diferenciar dos momentos de la postura del joven en donde podemos apreciar una notable contradicción.
En una primera etapa el israelí siente orgullo por lo que hizo. Vemos aquí el concepto de hybris (su locura, falta de equilibrio e irracionalidad) al disfrutar y sentir felicidad, teniendo una sonrisa pintada en la cara mientras acababa con los palestinos. Agrega que no sintió culpa ni compasión por ellos, su única justificación era que “simplemente estaba cumpliendo con su misión”. (lo que le ordenaron hacer). Al igual que Creonte cae en la hamartía, es decir, el error trágico -la primera acción concreta que trae tras de sí todas las demás desgracias- por un sentimiento nacional.E n Antígona la hamartía se produce en el momento en que Creonte sentencia la muerte a todo aquel que se atreva a contradecirlo, enterrando a Polinices, porque quería dejar claro que el traidor a la patria sería castigado aun ya muerto, para que nadie tuviera la idea de avanzar contra Tebas otra vez.

Sin embargo, en una segunda etapa se produce su arrepentimiento. El objetivo del film es justamente el de su confesión. Se puede hacer referencia así al pathos: dolor, sufrimiento que siente el héroe trágico al arrepentirse. En Edipo Rey ocurre la anagnórisis, el reconocimiento, cuando Edipo descubre que su esposa es su madre y que él es el asesino de su padre, el rey Layo. La hamartía en este caso se había producido en este caso cuando Edipo, que ha mandado a llamar a Tiresias, el adivino que revela toda la verdad, en lugar de reconocer el poder de su palabra divina, lo maltrata ciegamente y empieza a tratar de demostrar que es un charlatán mentiroso e interesado (y también podría decirse que cuando intenta evadir su destino al huir de su tierra adoptiva en Corinto).

Respecto al protagonista de la película, este nota que algo anda mal al sentir placer en quitarle la vida a un individuo. Se da cuenta de que el tener estos sentimientos le compete únicamente a su persona y sólo él puede hacer algo para cambiarlo. Reconoce que en Inglaterra lo podrían llegar a castigar por crímenes de guerra.

“Para que pueda mover al efecto deseado, Aristóteles plantea como ideal para la tragedia que el curso de la acción siga el sentido de una dicha inicial a una desdicha final. Peripecia es un giro de la acción en un sentido contrario al que venía siguiendo, un suceso más o menos inesperado que cambia con brusquedad el sentido que traía la acción. Debe tenerse en cuenta que mientras que el héroe trata de resolver positivamente el conflicto, el destino se empeña en llevarlos a mal puerto”. En el caso de la película, el joven israelí pasa de estar en su momento de gloria, de orgullo personal al arrepentimiento y deseo de volver el tiempo atrás.
Esto mismo ocurre con Edipo y Creonte que de ser los reyes y estar en la cima siendo envidiados por todo el mundo caen en la desdicha total. El primero termina siendo el asesino de su padre y el esposo de su madre. Al enterarse, su mujer se suicida y el infortunado se arranca los ojos para no ser más testigo de su propio sufrimiento. Finalmente cumple con el edicto que él mismo había dictado: el asesino de Layo tendría que abandonar la tierra para siempre. De esta manera se aleja del resto de su familia para siempre. En Antígona, Creonte termina sin su hijo, quien se suicida por haber intentado alzar la espada contra su padre, y sin Eurídice que tampoco puede tolerar la situación y decide terminar con su vida.

Los lectores y/o los espectadores de la tragedia atraviesan el proceso de catarsis que implica dos momentos: uno de identificación y de sufrimiento por la acción y otro, de liberación de ese dolor, apaciguador y placentero. Uno se mete en la historia ya que es verosímil y sufre junto a los personajes pero finalmente siente un alivio cuando toma lugar la resolución. En el caso de Edipo Rey y Antígona en el final cada uno como consecuencia de su error, recibe su merecido. Ya nada más puede pasar. El conflicto ya terminó y se resolvió.
En la película, uno sufría mientras el protagonista contaba qué era lo que él había sentido mientras mataba pero una vez que confiesa su arrepentimiento, uno nota un gran alivio. Nada malo puede ocurrir ahora.

“El hombre que, sin ser excelentemente virtuoso ni justo, viene a caer en la desgracia, no en razón de su maldad y de su perversidad, sino como consecuencia de un cierto error que ha cometido, un hombre que pertenece – el héroe- a los que están situados en alto grado de honra y prosperidad. Al mismo tiempo, debe ser un carácter lo suficientemente fuerte para hacerse cargo de su destino, para asumir la realización de los actos superiores que lo llevarán a la desgracia: no es un mediocre”. Considero que el israelí de la película no es un héroe ya que no revela su identidad, admite y reconoce su error pero no es lo suficientemente valiente para sacarse la máscara y aceptar su porvenir.




Para finalizar:
Aunque en un comienzo me costó ubicarme en la película, me gustó mucho y pienso que fue una gran elección haber trabajado sobre esta.

* Z32 tiene una estructura semejante a las tragedias griegas que tienen más de 2500 años de antigüedad. Los años pasan pero se sigue manteniendo el mismo "formato".
 
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